Este artículo trata sobre si merece la pena especializarse en alguna rama del derecho. Concretamente el Derecho penal. Pero al final podríamos aplicarlo a cualquier rama del derecho.

Siempre digo lo mismo; y seguiré diciéndolo, me parece una autentica irresponsabilidad que un abogado no se especialice en una de las materias en las que el derecho se divide. Ya sea, Derecho Civil, Derecho Penal, Administrativo o lo que sea; Quizás dependiendo mucho del contexto del Abogado que estemos hablando podríamos incluso permitirme el lujo de que un abogado pueda dedicarse a dos ramas del derecho, por ejemplo Derecho Penal y Derecho de Familia; Derecho Fiscal y Derecho de Familia. Pero poco no más.

Todo lo contrario me parece un autentico acto de, primero: irresponsabilidad, y segundo de cobardía.

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Irresponsabilidad, porque yo le diría a un Abogado que no quiere especializarse, si iría al dermatólogo a operarse de una rotura de ligamentos de la rodilla; Directamente me diría que no; Es más, le parecería incluso hasta no acorde con la realidad; Y si esto es así, y estoy seguro que el 100% de mis lectores piensan de esta manera, creo que en este sentido no hay nada más que hablar. Y segundo cobardía, porque claro, es mucho más fácil atender a cualquier cliente que entre por la puerta, que vaya a pagar una minuta, en el que directamente pensamos, con esto puedo pagar la seguridad social, y los gastos fijos de este mes. Lo mas seguro que sepamos dar de forma generalizada una opinión al asunto que se nos esta dando, porque de hecho, será que hace 6 meses vimos un asunto parecido, y por no perder al cliente le decimos la primera cosa que creemos; Pensamos igualmente que con la ayuda de un compañero, y quedandonos hasta las tantas de la noche, cansados de todo el día a estudiar el asunto podremos sacar el asunto.  Cuando mas adelante nos adentramos en el estudio del asunto, vemos que la jurisprudencia está cambiando, y que ya empezamos a perder el tiempo en preguntar a otros compañeros, en buscar modelos, en dar explicaciones al cliente, en pasar malas noches pensando en el asunto que no tenemos ni idea. Todo esto con lleva a que el asunto se nos dispare en horas de preparación, en horas de trabajo, y al final y al cabo no seamos nada rentables.

Es cierto que sobre esta mentalidad, o forma de pensar tiene muchos detractores; No lo voy a negar; defensores de el modelo de Abogacía que se ha llevado a cabo hasta hace pocos años, en el que un abogado dedicado a labores generales se dedicada al Derecho Civil, llevando herencias y al día siguiente en asesorar en un asunto de Derecho Penal, echando horas y horas en el despacho; los que defienden esta postura son los que dicen que un abogado debe de saber de todo, y sobre todo los que no son capaces de hacer un alto en el camino. Un alto en el camino que es tan fácil por ejemplo como en durante un año y medio ( menos de lo que pueda durar la preparación de una oposición, o menos de lo que se tarda terminar una pasantía sin cobrar un solo euro, incluso poniéndole dinero en casos como en ciudad grandes donde el desplazamiento, o el alojamiento cuesta un pastón) Comprarse un memento, y los mejores libros escritos sobre la rama que uno quiere especializarse, visitar algunos juicios que tengan relación con la materia que hemos decidido que nos vamos especializar, sumado a la obligatoriedad de realizar el Máster de la Abogacía, ( anteriormente Escuela de Práctica Jurídica)  donde tendremos acceso a  muchos profesores que ejercen la profesión, abrirnos un blog, donde con unos pequeños conocimientos de posicionamiento web ( gratuitos en la red, y los hay y muchos y muy buenos) podremos perfectamente en el plazo de un año y medio y dos años ejercer en la rama del derecho que mas nos gusta; Pero claro, este plantel dista mucho del perfil del nuevo abogado: Primero quiere ganar dinero rápido, cosa dificil en esta profesión, donde la media de resolución de los asuntos en los juzgado pueden irse a dos años, y al final terminas en un despacho, dos años pagándote mal, y además poniéndole dinero; Cuando te das cuenta no tienes ahorros, ni ingresos fijos y la presión social te hace atender cualquier asunto, y al final nos encontramos con el problema que hemos empezado este artículo, dedicándonos a todo, estudiando hasta las 11 de la noche en el mejor de los casos, y atascados de trabajo.

Compañeros abogados, estimados clientes, todos sabemos que incluso un Juez Instrucción no tendrá ni idea de un proceso concursal, y aún así es un señor Juez, que se sabe de memoria millones artículos, ¿ vamos a ser capaces los abogados de saber todas las materias?. Y hablaba de cobardía, porque todos sabemos que especializarse, implica dar diferentes pasos hacia adelante, entre ellos: dar un paso atrás, para luego dar 5 hacia delante. Implica seguramente levantarse dos horas antes de ir al trabajo y estudiarse de verdad el Código Penal, La Ley de Enjuiciamiento Criminal, implica quizás viajar a la Audiencia Nacional a Madrid y ver casos de nuestra especialidad, implica tomarse dos cafés menos al día, y cenar el finde semana una vez menos fuera de casa e invertirlo en Libros, formación etc… Eso es especializarse, y después claro está, trataremos en un post diferentes captar clientes, pero los primeros pasos son esos.

Especializarse significa sentir diferentes emociones: estar seguros de ti mismo, de la respuesta que estas dando al clientes es la mejor, es responsabilidad en tu trabajo y no ser un autentico temerario dedicándote a todas las materias del derecho, significa y mucho disfrutar de la materia a la que te dedicas; y disfrutas porque tienes esa profundidad de la materia, en mi caso derecho Penal, significa que tienes tiempo en seguir estudiando la última jurisprudencia, tienes tiempo de saborear, de navegar en las leyes, que no tienes cuando te dedicas a todo lo demás. Un tenista, un futbolista, una persona que corre, disfruta cuando empieza hacer buenos números, cuando baja las marcas, cuando gana torneos; y eso se debe a horas y horas de dedicación a lo mismo; Es la única manera de disfrutar de las cosas, dedicándose a pocas pero muy bien hechas.

Yo decidí ser un buen Abogado penalista, y pienso luchar hasta la saciedad, aún cuando tenga que seguir invirtiendo mucho dinero en ello, y de esta forma, puedo sentarme de forma tranquila por la noche a estudiar la ultimima Jurisprudencia, y las últimas reformas de la leyes, esperando a que me llame otro cliente y pueda decirle, tranquilo, que voy a luchar por tu caso.